¡Hola de nuevo, amiga! 👋
Hoy el calendario nos invita a la cocina para un momento de pura nostalgia. Si nuestro hilo se llama La Marichu, es en honor a mi abuela, una mujer de manos increíbles y corazón enorme. Y para mí, ella es sinónimo de Navidad gracias a un único postre: la tostada.
Olvídate del turrón o el mazapán; la Navidad en mi pueblo no empieza hasta que se come la primera tostada de Buelita Marichu. Es el sabor, el aroma y la calidez que inspira todo lo que hacemos en Alpacana.
Tradición y calor: La tostada de la abuela Marichu, el verdadero manjar de la Navidad
En nuestro pueblo, el pan se entrega en la puerta de casa todos los días. Es un ritual. Pero justo antes de las fiestas, Buelita hacía una petición especial, una que indicaba que la magia estaba a punto de empezar. Ella le pedía al panadero «un par de barras especiales, que fueran perfectas para tostadas».
Ese pan, elegido con sumo cuidado, era el ingrediente vital, el pilar sobre el que se construía el postre. Esa es mi primera memoria sensorial de la Navidad, mucho antes de que se encendieran las luces.
🥧 El primer bocado:
Yo siempre atacaba antes que nadie. Recuerdo empezar la Navidad no con dulces industriales, sino con las tostadas de Buelita. Tan buenas… y era imposible esperar. Siempre caía una recién hecha, caliente y cubierta de azucar, mientras mi abuela terminaba de cocinarlas. O si no, era el desayuno más glorioso del día siguiente. Esa sensación de mimo y cariño es lo que intento transmitiros con cada madeja de La Marichu.
👵 La receta de Buelita
Aquí no hay secretos. Esta es la receta auténtica de la Abuela Marichu. Quizá no es la más tradicional de toda España, pero es la mejor, porque lleva el ingrediente que no se compra: la paciencia y el cariño de Buelita.
📝 Ingredientes y especias de la Abuela
(Recuerda: las cantidades son «a ojo», confía en tu intuición, como Buelita)
Pan especial: 1 o 2 barras de pan (la barra «para tostadas» encargada al panadero).
Líquido principal: 1 litro de leche entera.
El aroma: Corteza de limón y una rama de canela.
El toque mágico: Un chorrito generoso de Anís (o licor de anís).
Endulzante: Azúcar. Buelita siempre ponía «la que cogiera la cuchara sopera, sin pasarse». (Sugerencia: 4-6 cucharadas soperas, para empezar. ¡Ajusta a tu paladar!)
Rebozado: 2 o 3 huevos, batidos.
Fritura: Aceite de oliva suave.
Acabado final (El Sabor de la Navidad): Azúcar mezclada con canela en polvo o, para el toque dulce, miel de buena calidad.
🍳 El proceso de Buelita
Infusionar y templar la leche: En un cazo, pon la leche a calentar. Añade la rama de canela, la corteza de limón y el azúcar (las 4-6 cucharadas soperas sugeridas). Cuando rompa a hervir, retira del fuego y añade ese chorrito de Anís. Deja que la leche temple por completo. ¡Este paso es clave!
El baño perfecto: Corta el pan en rebanadas gruesas. Sumerge las rebanadas en la leche infusionada y templada. Deben absorber el líquido por completo.
El secreto de la esponjosidad: Una vez empapadas, este es el toque de Buelita: «Apachúrralas» suavemente (prénsalas) para quitar el exceso de leche, pero ¡ojo!, sin dejarla seca. La tostada debe quedar esponjosa y jugosa, no chorreando.
El descanso (El Recuerdo): Aquí, honrando tu recuerdo: Buelita a veces las dejaba reposar un poco después de «apachurrarlas». Esto permite que la superficie se asiente antes de pasar por el huevo, ayudando a que mantengan mejor su forma y no se deshagan al freír.
Rebozado y fritura: Calienta el aceite en una sartén. Pasa las tostadas por huevo batido y fríelas hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados.
El manjar final: Escúrrelas en papel de cocina. Decora inmediatamente: puedes pasarlas por una mezcla de azúcar y canela, o, para un verdadero manjar de Navidad, bañarlas con miel caliente.
🍽️ Disfrutar: El Primer Bocado
El privilegio: ¡Cuidado con la primera! Disfruta de esa tostada recién hecha, caliente, como hacíamos nosotros de niños. Si logras resistir, guárdalas para que sean el desayuno más glorioso del día siguiente.
La calidez de esta receta, el olor a canela y azúcar, es la misma calidez que queremos que sientas cuando tejes con el hilo que lleva su nombre. El slow knitting es, al fin y al cabo, un homenaje a los recuerdos y a las cosas hechas con mimo.
Esperamos que este pequeño viaje a mi infancia te haya endulzado el día. Te invitamos a que encuentres un momento de calma, prepares esta receta o tu té favorito, y dediques un rato a tu proyecto.
¡Mañana volvemos a la parte técnica, pero con el corazón lleno de azúcar y canela!
¡Feliz tejido y feliz día!
Con cariño,
Tu Rebaño de Alpacana 🦙🧶
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